jueves, 21 de febrero de 2013

Fotografismo


Cuando estudiaba BB.AA teníamos una asignatura que se llamaba fotografismo. Como su nombre indica, se trataba de crear obra gráfica a partir de fotografías. Las herramientas que teníamos entonces eran fotocopiadoras, tijeras, papeles, pegamento y todo tipo de pinceles, plumas, lápices y rotuladores. Lo bueno del fotografismo es que, como toda buena disciplina, incluía multitud de técnicas: El collage, el fotomontaje, el retoque creativo, la manipulación de fotocopias etc. El profesor era Josep Mata y nunca le estaré lo suficientemente agradecido por haberme descubierto este mundo tan apasionante que es el fotografismo.
Con las nuevas herramientas digitales, al fotografismo se le abren un montón de nuevas posibilidades. Tengo que reconocer que tratar fotografías con Photoshop delante de la pantalla de un ordenador no tiene el mismo encanto ni es tan divertido como enredar con la fotocopiadora, los papeles, cola y tijeras pero los resultados pueden ser igual de atractivos.
He comenzado a colgar algunos ejemplos en este set de Flickr. Deseo que sean de vuestro agrado y espero poder ir colgando nuevas imágenes conforme pueda.


viernes, 8 de febrero de 2013

Entonces, ¿el Ego es malo?




Es muy común escuchar que el ego es el culpable de muchos de nuestros sufrimientos, y de hecho en numerosas ocasiones así es. Lo que ocurre es que dicha afirmación tiende a hacernos pensar que el ego es algo malo, cuando en realidad  de lo que se trata es de considerar su cualidad de falso más que su cualidad de malo o bueno. Es falso en el sentido de que el ego no somos nosotros, no existe como un “algo” objetivo e independiente, es una ilusión creada por la mente que nos permite asumir una identidad y facilita la autoconsciencia.
Pretender vivir sin ego es como pretender vivir sin piel o sin bazo. Sencillamente no es posible, necesitamos el ego para vivir. Probablemente el ego se creó  en la prehistoria casi al mismo tiempo que la consciencia y fue reforzado luego con el nacimiento de las civilizaciones. El ego nos ha ayudado a sobrevivir durante miles de años y su desarrollo desigual ha dado forma a las distintas culturas que conforman la sociedad humana.


El problema no reside en el ego sino en la ignorancia de su existencia ilusoria o la inconsciencia de su actuación sobre nuestra mente. Dicho de otra manera, el objetivo no es eliminar al ego sino aprender a pilotarlo.

Cuando se vive en la inconsciencia del ego, es habitual que éste tienda a extenderse como una masa de líquido a la que no se retiene con ningún recipiente, pero cuando nos hacemos conscientes de su carácter ilusorio es posible ignorar sus órdenes si consideramos que éstas no nos convienen y liberarnos de su tiranía. Conforme vamos ganando independencia de los caprichos del ego, la consecuencia lógica es que su tamaño se va reduciendo, no está presente con tanto protagonismo en nuestras acciones y pensamientos.  Cómo muchos de nuestros sufrimientos (aunque no todos) están íntimamente relacionados con los ataques al ego, el hecho de que hayamos ganado distancia y seamos conscientes de su carácter ilusorio provoca que dichos ataques causen mucho menos impacto o incluso que éste sea nulo. La consecuencia lógica es menos sufrimiento.

Si damos por ciertos estos argumentos entonces ¿podríamos deducir que una disminución del ego es siempre conveniente?, cómo en otras cuestiones de semejante calado la respuesta no es tan simple. Pongamos por ejemplo la comparación entre las sociedades orientales y occidentales.

En las sociedades occidentales, donde los egos han sido exaltados  tradicionalmente en la mayoría de estratos sociales, se han promovido con más intensidad valores como la culpa,  la competitividad o la individualidad. En las sociedades orientales donde tradicionalmente ha habido más consciencia del ego y por lo tanto se ha reconocido más su “toxicidad” (salvo quizá, entre las clases dirigentes), se ha dado más prioridad a la colectividad sobre el individuo y se han promovido con más intensidad valores como la introspección, el autoconocimiento o la relación directa (sin intermediarios) con la divinidad.

Cómo resultado tenemos sociedades occidentales donde la mayor competitividad ha favorecido mayor progreso tecnológico y científico traducido en un mayor bienestar en lo que se refiere a la calidad de vida material, al acceso a la salud, la alimentación y el confort; en definitiva se ha ganado más independencia del medio. Cómo contraprestación la falta de cuidado interior ha acabado provocando sociedades afectadas por el stress, la depresión, la superficialidad y el egoísmo.

En las sociedades  orientales la orientación hacia valores más espirituales ha propiciado una mejor evolución interna de muchos individuos que afrontan los grandes estigmas de la humanidad, como la muerte o el sufrimiento, con mayor entereza y fortaleza interna,  pero en contraprestación su menor desarrollo tecnológico  les ha obligado a entrar mucho más tarde en la revolución industrial ya gozar de peor calidad de vida en lo referente a lo material.

La lógica nos lleva a pensar que lo mejor tal vez sea un equilibrio entre ambas tendencias, y de hecho la actual globalización es lo que está consiguiendo (para bien y para mal), pero supongo que está en la mano de cada individuo valorar hasta que punto vale la pena ejecutar o no los deseos de su ego en favor o en contra de su propio desarrollo interno. Personalmente pienso  que “pilotar” el ego con plena atención puede ser una buen vía para conseguir objetivos sin hipotecar nuestro bienestar mental.  ¿Y vosotros que pensáis?.

domingo, 27 de enero de 2013

Esto es colosal!

Bigcity

De manos de mi compañera Ana Mesas, me llega esta colosal referencia, haciendo honor a su nombre. Se trata del sitio web http://www.thisiscolossal.com , dedicado a la difusión de la creación artística y que es de lo mejor que he visto en este tipo de sitios web en muchos años. Las fotos que os pongo aquí son una simple muestra de los ejemplos de obra que podemos encontrar, pero os recomiendo encarecidamente que vayáis a visitarlo sin prisas y os dediquéis a saborearlo con fruición, vuestra alma y vuestro espíritu os lo agradecerá.

sábado, 26 de enero de 2013

El tercer ojo

The third eye by uklanor
The third eye, a photo by uklanor on Flickr.
Desde tiempos inmemoriales, diferentes culturas humanas nos han hablado de la existencia de un tercer ojo que nos permite ver aquello que está más allá de los sentidos habituales.

jueves, 24 de enero de 2013

Excursionistas del tiempo


En un post anterior comentábamos la importancia de vivir la vida desde el presente para aprovechar al máximo todos las oportunidades que éste nos ofrece. Es cierto que es mucho más fácil decirlo que hacerlo pero no es menos cierto que las continuas excursiones de la mente hacia el pasado y el futuro acaban consiguiendo que nos olvidemos de disfrutar el momento y además, si estas actitudes se mantienen de forma persistente, pueden llegar a crear estados crónicos de infelicidad.
Simplificando mucho (muchísimo) todos los posibles matices me he atrevido a elaborar una clasificación de los individuos atendiendo a la pulsión de desplazamiento  temporal más dominante en sus mentes.

1.       El nostálgico.




El nostálgico vive permanentemente anclado en el pasado regocijándose en recuerdos pasados y ligando su identidad a él. No sólo se olvidan de valorar y disfrutar el presente sino que suelen despreciar  cualquier propuesta relacionada con el futuro o simplemente son indiferentes a él.

2.       El depresivo.



Se envenenan el alma recordando todas las desgracias que les han ocurrido en el pasado o fantaseando con aquello que pudo haber sido y no fue. Su pena crónica les impide hacer planos de futuro y el presente no es más que la plataforma desde la cual regodearse con su desgracia. Los casos más agudos suelen derivar en casos serios de depresión.

3.       El insatisfecho



El insatisfecho deposita todas sus esperanzas en el futuro olvidándose de todo lo bueno que le ha pasado. Por muy bien que le vayan las cosas siempre seguirá depositando su felicidad en el futuro.  El presente pasa a convertirse en una eterna antesala para el éxito que “ha de venir” y claro , cómo el futuro cuando llega se convierte en presente el resultado es que esa supuesta felicidad quedará para siempre perdida en ese futuro tan imaginario como inexistente.

4.       El temeroso.



La principal tarea del temeroso es pasar miedo. Le asusta todo lo que le pueda pasar en el futuro sin pararse a pensar (y menos a disfrutar) sobre todo lo bueno y estupendo que le está pasando en el presente o le ocurrió en el pasado. Su mente se autocastiga fantaseando con infinidad de calamidades que le pueden ocurrir tanto a corto plazo como en el futuro más lejano. El resultado es que la vida acaba convirtiéndose en una auténtica tortura dominada por el temor.

5.       El iluso.



El iluso se regodea con lo que le ha pasado y mira al futuro con optimismo. Aparentemente puede parecer un tipo feliz pero en realidad la vida se le escapa recordando y contando a los demás lo bien que lo pasó y haciendo planes sobre lo  que le espera en el futuro. Rara vez se paran para concentrarse en el momento presente. Cuando están haciendo algo ya están pensando en lo que van a hacer a continuación. Es como si temieran encontrarse con algo oscuro, o peor, con su propio vacío si se paran a pensar en el instante presente. Son los eternos huidores del momento presente.

6.       El amargado.




Son los individuos más desgraciados de todos. No sólo se lamentan continuamente de sus pasado sino que proyectan continuamente futuros miserables y por supuesto ignoran totalmente la existencia del presente que sólo utilizan para seguir regodeándose en su dolor. Son presa de la desesperanza. En casos leves viven en una continua y devastadora distimia y en casos graves pueden desembocar en depresiones severas o en suicidio.

7.       El expectante.




El expectante considera que todo lo que le ha ocurrido no es lo suficientemente bueno y deposita todas sus esperanzas en el futuro mientras que mira con desdén o tristeza a su pasado lamentándose de todo lo que no ha salido como él quería (y minimizando las cosas positivas). Siempre cree que lo bueno está por llegar y se frustra cuando el futuro que se convierte en presente nunca cumple sus expectativas.

8.       El ansioso.



El ansioso ve siempre al futuro como una amenaza y utiliza el pasado, que tiende a idealizar, cómo un refugio al que huir ante la ansiedad y el nerviosismo que le provoca la incertidumbre del futuro.

9.       El iluminado




Dentro de este contexto, el iluminado es la persona que se ha hecho consciente de la irrealidad del pasado y el futuro y solamente viaja mentalmente a ellos con fines lúdicos o eminentemente prácticos (recuerdo y planificación) mientras que el grueso de sus existencia lo pasa siendo y gozando en el presente.
¿Con cuál de los modelos expuestos te identificas más?. El objetivo para a alejarse del sufrimiento y disfrutar de una vida plena sería tender al modelo iluminado, si bien es algo que requiere disciplina y férreo entrenamiento.

martes, 15 de enero de 2013

¿Y si Internet llegara a tener consciencia propia?

¿Os habéis preguntado alguna vez que pasaría si Internet alcanzara un nivel de complejidad tal que llegara a tener autoconsciencia de si misma de una forma espontánea?.

 

Javier rada nos ofrece su peculiar hipótesis acerca de este hecho con un vídeo montaje realmente inquietante y que podría ser perfectamente lo que nos diría/dirá internet cuando pueda dirigirse a nosotros y hablarnos directamente. A buen seguro no os dejará indiferentes.

 

lunes, 14 de enero de 2013

Casas orgánicas

Hace algún tiempo, leí este sugerente artículo en el blog Greenshines acerca de las máquinas bandas. Resumiendo el autor proponía "Enormes edificios diseñados genéticamente, con una estructura ósea y carne" (sic). O sea, la ingeniería de viviendas basadas en la biología en vez de la arquitectura y la ingeniería civil a la que estamos acostumbrados. Edificios que crecerían y envejecerían con nosotros, que nos calentarían con su aliento y nos refrescarían con su sudor. Viviendas que abrirían sus "ojos" para proporcionarnos luz por el día y cerrarían sus párpados por la noche. Casas a las que accederíamos a través de esfínteres a modo de puertas y que garantizarían un perfecto aislamiento del exterior.

Estas ideas me inspiraron las imágenes que vienen a continuación, que representan algunas de estas hipotéticas viviendas orgánicas, con su esqueleto de hueso, sus tejidos y sus órganos.


Prototipo de casa orgánica con acceso a través de un esfinter, ojos a modo de ventanas y conductos fecales para la expulsión y reciclaje de residuos. Otros conductos se encargan de "respirar" para mantener ventilada la vivienda y la circulación sanguínea mantiene el interior a la temperatura adecuada.


En este otro modelo se aprecia la estructura ósea de la columna y el costillar que hacen las veces de bóveda.



La misma casa por la noche. Los párpados y la boca se cierran para permitir descansar con tranquilidad y seguridad a los habitantes.



Este otro es un modelo "peludo" para climas especialmente fríos. En verano la casa se puede "trasquilar" como una oveja.




Una última versión basada en tejidos vegetales para los que prefieran "vivir dentro de una calabaza". La savia cumple las funciones de la sangre. El interior tendría un intenso aroma floral.